Yo soy Millennial, y tu?

Las marcas del mundo se empeñan en conocernos, pero quizás, solo tienen observar.

Todo el mundo, se llena de lujo, de tiendas “Cream” que apuestan por mi generación. Pero quienes somos? Por que nos miran como si fuéramos bichos raros?  Pues simplemente, por que no nos casamos con nadie, ni somos fieles a las marcas. Y eso algunos ya lo están viendo, afortunadamente siempre hay algún iluminati 😉

Esta sobre-cualificada y sobre informada generación que vivimos un auge económico en el que nuestros padres nos dieron de todo…Si si de todo!  Esto nos hizo insaciables críticos a morir con la calidad de los productos, capaces de localizar un articulo por web desde fabrica hasta el punto de venta, o peor desde el creador al copiador.

En Internet, nos catalogan en un grupo nacido del 1980 al 2000, pero no solo somos nosotros…Pues anda que somos pocos, ya os podéis poner las pilas… Solo os queda hasta 2026 para prepararos ya no solo queremos busto logotipo…queremos más.

Que nos gusta, Principalmente los precios, los precios razonables, no solo los acabados en el pésimo ” con ´99″ Nos gusta comprar por Internet, cotillear información ( tenemos información de cualquier cosa, incluso de la que no debiéramos), nos gusta ser únicos, hacer las cosas con nuestras manos, mirar antes de compra ( En sitios que ni yo se como llego) percibir calidad, servicio, y sobretodo la gente amable!.

Algunas revistan nos catalogan como a clientes que se reflejan en los “famosetes” de turno;  pero lo siento afirmo que esto no es real, quizás unos pocos quieran ponerse el vestido de Dior que se puso Rihanna en los Grammy; pero nosotros no queremos ese vestido, queremos NUESTRO vestido, en nuestro color, en nuestro largo, sin esos cristales y con mas relleno en el pecho. No queremos ostentar queremos crear. Ese es nuestro objetivo.

Nos enseñaron a ser críticos, que esperabais???

La transformación comienza por Internet. Aunque en este momento las ventas del sector del lujo que se realizan a través de canales digitales sólo representan un 8% de las ventas totales, este número crece entre un 20% y un 30% cada año, principalmente gracias a boutiques independientes.

Vogue les advierte:” -Es conocida la reticencia de las marcas premium por adentrarse en la venta online. Vender en Internet o no, he ahí la cuestión.” 

En este debate hay dos bandos. En el primero, el de las marcas que prefieren prescindir de este canal como mi queridisima Chanel  que no tiene e-shop para el área de ropa ni la de accesorios, tan sólo para los productos de cosmética y perfumería. Si se quiere comprar un 2.55 hay que hacerlo directamente en la tienda. Tampoco tienen tienda en internet ni Céline ni Dior.

Las razones de esta negativa a entrar en el comercio electrónico responden a la propia concepción del lujo. Las firmas enfocan sus campañas a atraer al público a las tiendas y desde ahí darles un trato preferencial, hacer esa “experiencia de compra” única. Que por muy exclusiva que sea no deja de ser mirar, comparar, encontrar, decidir y pagar. ABURRIDO!

Las marcas siguen vivas,

En el otro bando están las marcas de lujo que abrazan lo digital. Marcas que hacen temblar sus cimientos con directores creativos rompedores y estrategias democráticas. Hedi Slimane en Saint Laurent es uno de los ejemplos más claros. Con el objetivo de rejuvenecer la marca y regenerar su clientela, la maison francesa ha pasado a vestir a iconos del punk e ídolos adolescentes como Cara Delevingne. Las prendas que se ven en las campañas se pueden adquirir online casi de forma instantánea. Similar es el caso deGivenchy con Riccardo Tisci. Ahora las musas son Beyoncé, Kim Kardashian, Katy Perry… Y las prendas estrella no son los vestidos de gala, sino sudaderas con estampados de personajes Disney.

los millennials

RIHANNA EN UNO DE SUS CONCIERTOS CON VESTUARIO DE GIVENCHY.

En el núcleo de este reto está rejuvenecer la marca sin traicionarla. Esta es la misión de Nicolas Ghesquière en Louis Vuitton, “reiniciar el monogram, hacerlo más código que logo”, en palabras de The Economist. La marcha de Frida Giannini de Gucci, con el fin de traer nuevos aires a la marca, es el último paso en esta tendencia. Jeremy Scott lo ha conseguido en Moschino gracias a utilizar los códigos de los millennials, jugar con la cultura popular y pasarla por un filtro de irreverencia e ironía. Barbie y McDonald’s se convierten en inspiración para la pasarela, y el producto más vendido es una funda para el móvil.

En los análisis empresariales, Burberry es el ejemplo más claro de cómo rediseñar una estrategia basada en el público millennial y triunfar. Gracias a la visión de Angela Ahrendts, la firma británica desterró el carácter anticuado que se tenía de la marca a causa de sus famosos cuadros escoceses, que decoraban desde paraguas hasta cuadernos. La expresidenta de Burberry, que ahora trabaja para Apple, rediseñó la estrategia de la marca y puso las bases en los canales digitales, ayudada por una plantilla formada por un 66% de personal menor de 30 años. Con resultados económicos destacables: ha visto crecer sus ingresos un 14% cada año.

los millennials

© GETTY IMAGES

Las redes sociales son el hábitat natural de los millennials, y Burberry ha sabido aprovecharlo. Cada temporada lanza vídeos en YouTube que permiten acercarse a los distintos detalles del desfile, e introdujo en Twitter la opción de comprar directamente desde un mensaje. Incluso en sus tiendas están integrados los canales digitales. Porque ya no se trata de diseñar dos estrategias distintas, sino de integrar el entorno físico con el digital. El cliente ve una prenda en la tienda física, se plantea durante la semana si comprarla o no, y finalmente la adquiere a través de su tablet el domingo.

Los millennials son los que más compran por Internet y los más activos en las redes sociales, sobre todo en Facebook. No obstante, la red de Zuckerberg no llega a influir en sus decisiones de compra más de lo que lo hacen los blogs de moda y los foros, los principales factores de decisión de esta generación. A continuación se sitúan Pinterest (ideal para accesorios) e Instagram como gran fuente de inspiración en temas de estilo, dos herramientas con un gran poder visual. Marc Jacobs ya ha dirigido varias de sus campañas publicitarias a través de Instagram y otras redes sociales.

Los retos están ahí. Las marcas deben demostrar que sus productos valen su precio más allá de la imagen alrededor de ellos, y encontrar la forma de atraer a un público que prefiere las experiencias a las posesiones. El terreno es cambiante y las reglas ya no las establece la industria.

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